Historias Turkana

 

aqui comienza el camino

Mi seudónimo es “Nican Pehua” lo cual en voz Nahuatl significa: “aquí comienza el camino”. De hoy en adelante (espero sea algunos años) escribiré para “Turkana, medio ambiente y salud” una serie de historias de vida, relatos, cuentos, lo que sea que la gente que entreviste me cuente.

“Historia Turkana”, es el intento de poder presentar escritos que tengan como centro el medio ambiente y la salud, haciendo el ejercicio de articular en palabras el sentimiento, las perspectivas del futuro y el pasado de las comunidades en relación a esos temas centrales. El objetivo es presentar historias de vida que nos sensibilicen en torno a las trasformaciones de las comunidades, revisando hacia donde han ido, si esa transición ha sido consciente o inconsciente por parte de sus pobladores. La intención es poder buscar una toma de conciencia que nos permita actuar para cuidar nuestro medio ambiente y nuestra salud… Espero que se alcance algo de esto…

El método para esto es sencillo: entrevistar a personas que deseen contar su historia de vida, que nos puedan contar cómo han sido los cambios en su comunidad, qué ha pasado con los espacios verdes, qué construcciones nuevas hay, cómo se han modificado sus vida en torno estos cambios, saber sí esos cambios de hábitos han influido en su salud, en su vida en general, sí ha sido para bien o para mal… en fin muchas preguntas.

El espacio es está abierto para quien desee contar sus historias. Si a alguien le interesa contactarnos favor de enviar correo a turkanaespejosdeagua@gmail.com para poder concertar una reunión.

Para finalizar, les comparto este bello poema que acompañó al Libro de “San Pedro Mártir, Miradas verdes de lo añejo”, el cual fue un libro original de “Turkana, Medio Ambiente y Salud A.C.”

Mi patria la tierra que pisan mis pies, soy hijo del surco,

mi carne es de maíz, mi mente flor y sol.

Mi lengua la voz del viento, el gorgorear del ave.

Mi alma agua de río, que se desliza por mis venas, la

sombra del árbol de eterno descanso.

¡Soy de maíz! Flor y sol.

Marchito me acogeré en tu vientre.

Soy barro, soy polvo, soy canto, soy tuyo madre tierra.

Cuando el sol vuelva al atardecer, a sus aposentos iré con el.

A donde todo se depura para volver a nacer.

Bendito el surco, la flor y el sol que me diera el ser.

 

Poema de Antonio Romano Hernández